Cuentos de Princesas

La Princesa de la Lluvia

La Princesa de la LluviaCuento corto: La Princesa de la Lluvia

Un día muy muy lluvioso, la princesa y otros niños jugaban en casa, la lluvia no paraba y seguía, parecía que no tuviese fin.

El rey mandó a su hija y a su amigo el conejo a averiguar qué es lo que estaba pasando.

Llegaron a una montaña donde había un pequeño ente de color verde, parecido a un troll, que le prometió a la princesa deshacerse de la lluvia si le daba un beso de amor.

La princesa se negó y la lluvia continuó por años y años, tanto así, que pasaron 30 años.

Un día, cansada del eterno mal tiempo, aceptó ir a ver al troll a la montaña y, para su sorpresa… ya no estaba.

El troll había perecido y con él, cualquier solución para mejorar el tiempo.

Ella lloró y lloró, hasta que un Dios la escuchó, él le concedió un deseo: traer de regreso al troll para que la ayudase.

¿Por qué no pidió que cesara la lluvia?

Porque ella tenía un buen corazón.

Al ver esta acción, el troll le prometió parar la lluvia por completo.

Todos vivieron felices y el troll se hizo amigo de la princesa de la lluvia.

FIN

Reflexión del cuento: Este cuento puede transmitir varias reflexiones, dependiendo de la interpretación que se le dé. Sin embargo, una posible reflexión es que a veces las soluciones a nuestros problemas pueden requerir sacrificios y actos de valentía. En el cuento, la princesa se negó a darle un beso al troll para detener la lluvia, pero después de 30 años de sufrimiento, finalmente se dio cuenta de que necesitaba hacer algo para resolver el problema. Al pedir que el troll fuera traído de regreso, demostró su compasión y empatía, lo que a su vez llevó a una solución pacífica para el clima problemático.

Además, el cuento puede transmitir la idea de que las segundas oportunidades son posibles y que las personas pueden cambiar. El troll, que originalmente exigió un beso de amor como pago para detener la lluvia, finalmente se convierte en amigo de la princesa y promete detener la lluvia sin pedir nada a cambio. Esto puede ser interpretado como un ejemplo de cómo incluso aquellos que parecen malvados o egoístas pueden cambiar y mostrar bondad y generosidad.

Que tanto saben del cuento La Princesa de la Lluvia

Es hora de poner a prueba los conocimientos de tus niñas y niños sobre el cuento La Princesa de la Lluvia. Elaboramos un cuestionario de preguntas para tus peques.

  • ¿Cómo se llama el cuento?
  • ¿Qué personajes aparecieron en el cuento?
  • ¿Quién fue el presonaje principal del cuento?
  • ¿Cuál fue tu parte favorita del cuento?
  • ¿En que lugar ocurrio la historia?
  • ¿Inventa otro final para el cuento?

Cuentos cortos y de Princesas que también te puede interesar!

Cuentos soñadores, de aventura, dragones, príncipes, princesas y muchos más!

El Pájaro Grifo

El Pájaro Grifo

Hubo una vez un rey muy poderoso, pero hace ya tanto tiempo, que no se sabe en qué parte del mundo reinaba ni cuál era su nombre. Sábese, en...

Leer más
El gigante Goliat y el pequeño David

El gigante Goliat y el pequeño David

Goliat era filisteo gigante que por mucho tiempo se la pasaba burlándose de los israelitas. Un día, a gritos y muy desafiante les dijo: «Deben escoger a alguien que...

Leer más
Yorinda y Yoringuel

Yorinda y Yoringuel

Érase una vez un viejo castillo que estaba situado en un inmenso y espeso bosque. Vivía en él, completamente sola, una vieja bruja. De día tenía la figura de...

Leer más
La Lechera

La Lechera

Vestida con un sencillo y gracioso vestido de color azul cielo, salió aquella mañana la lechera de su granja. Era una muchacha de cuerpo espigado y sostenía encima de...

Leer más
El agua de la vida

El agua de la vida

Hubo una vez un rey que enfermó gravemente. No había nada que le aliviara ni calmara su dolor. Después de mucho deliberar, los sabios decidieron que sólo podría curarle...

Leer más
La luciérnaga y la serpiente

La luciérnaga y la serpiente

Veraneaba un día de mucho sol, una luciérnaga feliz de la vida. De pronto una serpiente con mucha hambre la miró, se acercó, e intentó comérsela. La luciérnaga no...

Leer más
Menu