Cuentos de Princesas

Raya y el Último Dragón

Raya y el Último DragónCuento corto: Raya y el Último Dragón

Cuenta la historia que mucho tiempo atrás, en un mundo llamado Kumandra. Las personas vivían en paz junto a los dragones.

Pero todo cambió cuando llegó una plaga oscura llamada Druun y convirtió a la gente en piedra, multiplicándose y destruyendo todo a su paso.

Los dragones pelearon con mucha valentía, pero pronto solo quedó un dragón. La leyenda nos cuenta que el último dragón vertió magia en una gema y expulsó a los Druun.

Entonces toda la gente volvió a la vida.

Sin dragones, el mundo ya no era pacífico y Kumandra se dividió en cinco tierras separadas:

  1. Cola
  2. Talón
  3. Columna
  4. Corazón
  5. Colmillo

La gema permaneció en Corazón, escondida en una cámara secreta, custodiada por la familia del Jefe Benja durante muchos años.

Una noche, una joven guerrera llamada Raya se dirigió al templo ancestral, decidida a encontrar la Gema Dragón. Con la ayuda de Tuk Tuk, su mejor amigo, logró atravesar trampas ocultas e ingresar a la cámara secreta. Al acercarse a la gema, el Jefe Benja apareció.

—No pondrás un pie en el círculo interno de la Gema Dragón. Ni siguiera un dedo.

Raya entró en acción y lo enfrentó.

Pero el Jefe Benja la desarmó con su espada envainada.

—Bup —dijo, tocándole la nariz—. Perdiste, Raya.

—¿Seguro? —preguntó ella.

¡Él se sorprendió al notar que Raya tenía uno de los dedos del pie en el círculo interno de la gema!

—No te sientas mal, Jefe Benja —dijo Raya—. Hiciste lo mejor que pudiste.

—No me siento mal —respondió Benja—. Es «Padre» o «Ba» para ti. Lo has hecho bien, gota de rocío. Has pasado la prueba.

Raya respiró hondo y se puso al lado de su padre, dentro del círculo.

La gema resplandecía.

—¡Oh! —dijo ella—. Es el espíritu de Sisu.

Benja se arrodilló, y Raya hizo lo mismo.

—Durante generaciones, nuestra familia ha protegido la gema —le dijo su padre—. Hoy has pasado a
formar parte de este legado.

Benja se llenó las manos de la brillante agua del estanque y la vertió con suavidad encima de la cabeza de Raya. Mientras tenía lugar la ceremonia, algunas gotas relucientes alzaron el vuelo y rodearon a la joven.

—Raya, hija mía y princesa de las Tierras de Corazón, desde hoy eres guardiana de la Gema del Dragón.
Benja dijo a su hija que creía que podían volver a unificar Kumandra.

—Hay un motivo por el que cada tierra lleva el nombre de una parte del cuerpo de un dragón. En el pasado, vivíamos todos juntos en armonía —le explicó.

Benja decidió dar el primer paso: invitó a las otras tribus a Corazón para que todos pudieran conocerse y comer juntos. Cuando llegaron, Benja les dio la bienvenida, pero los demás jefes sospechaban de sus intenciones.

En ese momento, Raya vio a una chica de su edad y tomó una decisión.

—¿Alguien tiene hambre? —dijo.

Pero nadie se movió. Entonces, la otra chica miró a su madre y, cuando vio que le decía que sí con la cabeza, se acercó a Raya.

—Me llamo Namaari —dijo la princesa de Colmillo.

¿Es Sisu? —le preguntó Raya, observando el colgante que llevaba.

Las dos jóvenes se pusieron a hablar de su pasión por los dragones mientras cruzaban el puente que daba acceso a Corazón. Con la situación más calmada, todos las siguieron.

Raya se sorprendió de que Namaari tuviera un pergamino ancestral de Colmillo que decía que Sisu estaba durmiendo en el fondo de un río. En ese momento Namaari se quitó el collar y lo puso en las manos de Raya.

—Ven conmigo —le dijo Raya sonriendo.

Condujo a su nueva amiga y colega seguidora de Sisu, hacia la Gema Dragón. Por un instante, disfrutaron justas de su magia. ¡Pero entonces Namaari derribó a Raya!

Mientras las dos luchaban, soldados de Colmillo llegaron para robar la gema.. Benja se unió a Raya y los repelió. Pronto hubo soldados de todas las tierras rodeándolos.

Mientras Benja intentaba tranquilizar a todos.

¡Alguien le disparo! Raya corrió a su lado.

Los soldados lucharon por la gema, hasta que al final… esta se fracturó. Hubo un «BUM» ensordecedor.

¡El Druun emergió de una grieta en el suelo!

Benja blandió uno de los trozos de la gema, y el Druun retrocedió. Al darse cuenta de que los trozos todavía conservaban magia, la gente se apresuró a buscar los fragmentos que quedaban. Así, los fragmentos quedaron distribuidos entre todas las tierras.

El Druun continuó multiplicandose mientras el pánico y el caos envolvía Corazón. Raya ayudó a su padre cuando intentaban escapar. Pero este se había lastimado la pierna y se movía lentamente.

Cuando un Druun se acercó, Benja le dio a Raya el trozo de la gema.

—No pierdas la esperanza con ellos —dijo y le dio un beso en la frente—. Te amo, mi gota de rocío.

Entonces la empujó junto a Tuk Tuk hacia el río, donde estarían seguros..

Cuando Raya miró hacia arriba, el Druun había convertido a su padre en piedra.

Los años pasaron y Raya se dedico a buscar a Sisu por los ríos del mundo. Esperaba que el dragón pudiera expulsar nuevamente a los Druun y traer a su padre de regreso.

Con la ayuda de Tuk Tuk y la espada de su padre, finalmente llegó al último río.

Caminó a lo largo del agua y llegó a un viejo navío.

—Seis años de búsqueda y terminamos en un barco hundido —dijo Raya—. No parece una mala señal. ¿no?

Tuk Tuk gruñó. Raya ingresó a los restos del barco y encontró el final del río: un hilo de agua que se detenía en una pared de roca.

Siguiendo el ritual que había llevado a cabo en cada final de río. Raya hizo una ofrenda al dragón y rogó por la ayuda de Sisu. Entonces espero pacientemente. Pero esta vez ocurrió algo diferente: gotas de agua danzaron a su alrededor y formaron…

¡A LA PODEROSA SISUDATU!

¿Esto es comida?

—Preguntó la dragona, revolviendo en la bolsa de Raya—. Estaba tan ocupada salvando al mundo que olvidé desayunar hoy.

—¿Hoy? —preguntó Raya—.

Ehm, Sisu, tengo que contarte algunas cosas… Mientras Sisu comía, Raya le explico que necesitaba su ayuda para expulsar a los Druun… de nuevo.

—¡¿La rompiste?! —gritó Sisu cuando Raya le mostró su fragmento de la Gema Dragón.

Raya le sugirió hacer una nueva.

—Voy a ser sincera contigo. ¿está bien? No soy, bueno, la mejor dragona —dijo Sisu. Explicó que no había sido su magia la que había hecho la gema.

Había sido la magia de otros dragones.

Pero cuando Sisu tocó el fragmento de la gema, ella comenzó a brillar. Las dos se dieron cuenta de que la magia quizás podría detener a los Druun si encontraban todas las piezas.

Juntas se aventuraron hacia la fortaleza de Cola y hallaron a la jefa.

¡Se había rodeado a sí misma de trampas ocultas y había muerto sosteniendo su fragmento de la gema!

Cuando Sisu la tocó, adquirió un nuevo poder. ¡Tomó la forma de una humana!

Namaari y sus soldados llegaron al templo. Ella exigió saber por qué Raya estaba recolectando los fragmentos de la gema.

Raya les arrojo una de las trampas ocultas, lo que provocó que una montaña de arena cayera sobre Namaari y sus soldados.

Raya y Sisu lograron escapar de las ruinas de Cola y corrieron hacia Tuk Tuk.

Namaari y sus soldados las persiguieron en sus Serlots.

Sabiendo que los gatos odian el agua, Raya se dirigió hacia los muelles.

Abordaron un barco de camarones, donde encontraron a un niño llamado Boun, listo para tomar su orden.

—Bienvenidos al mundialmente famoso Camaronium.

Raya convenció a Boun de navegar hacia la tierra de Talón a cambio de unas monedas de jade. Pero el barco se movía muy lentamente.

Sisu se sumergió en el agua y se transformó nuevamente en dragona. Empujó el barco por el río y se mantuvo oculta.

Cuando estuvieron a salvo de Namaari, Sisu regresó a su forma humana.

—Bueno. ¿Quién tiene hambre? —preguntó Boun mientras les servía sopa de arroz.

—Podría estar envenenado —susurró Raya a Sisu.

Pero Sisu devoró la sopa.

—Esto es delicioso, por cierto. No tiene nada de veneno.

Esa noche, los Druun aparecieron y les sisearon desde la orilla. Boun se estremeció.

—Por este motivo nunca desciendo del barco.

Les preguntó por qué los Druun estaban allí.

—Es una plaga nacida de la discordia humana. Siempre ha estado aquí, esperando un momento de debilidad para atacar —respondió Sisu.

El grupo se imaginó cómo sería el mundo sin los Druun mientras continuaban con su viaje.

Cuando llegaron a Talón, Raya le pidió a Sisu que se quedara en el barco. Entonces se dirigió, acompañada por Tuk Tuk, a encontrar el fragmento de la Gema de Talón.

Pero cuando una bebé llorosa la distrajo ¡tres Ongis robaron las piezas de la gema de su bolso!

—¿De verdad? ¿Usaron a una bebé…? —exclamó Raya sin poder creerlo.

Ella y Tuk Tuk persiguieron a la bebé y a los Ongis hasta que lograron recuperar las piezas.

Raya se preguntó si el pequeño grupo podría resultar útil. Les ofreció un trabajo.

Mientras tanto, Sisu abandonó el barco para buscar un regalo para el jefe de Talón. Sabía que los regalos fomentaban la confianza y la amistad. Sin embargo, se metió en problemas con los vendedores en el mercado por tratar de llevarse cosas sin pagar. Ella no tenía dinero, por lo que Boun tuvo que explicarle cómo funcionaba. Sisu no terminaba de entenderlo.

Una anciana escuchó a Sisu hablar de las piezas de la Gema Dragón y fue a ayudarla.

—¡Aléjense de ella! —les gritó a los comerciantes. Entonces se dirigió a Sisu:

—Ven, querida, no tengas miedo.

La anciana condujo a Sisu hasta las puertas de la ciudad. Un Druun apareció y la anciana levantó la pieza de la Gema de Talón.

Ahora vas a decirme dónde puedo encontrar los otros fragmentos —dijo la anciana.

De lo contrario le dejaré afuera con esa… cosa.

Sisu estaba anonadada.

—Pero yo confié en ti —dijo Sisu.

—Grave error —dijo la anciana, retrocediendo.

El Druun se acercaba a Sisu. Entonces Raya y Tuk Tuk aparecieron a toda velocidad. ¡Raya levantó a Sisu y robó la pieza de la Gema de Talón!

Cuando Sisu tocó el fragmento de la gema, adquirió un nuevo poder: la niebla.

Una espesa niebla espantó al Druun y ocultó a Raya, Sisu y Tuk Tuk de forma que pudieron escapar.

—¡Gracias por los nuevos clientes! —les dijo Boun a Raya y Sisu mientras cabalgaban sobre Tuk Tuk hacia el barco.

—Sí, tuve que prometerles toda la sopa de arroz que pudieran comer —dijo.

Raya, explicando cómo el grupo la había ayudado en Talón.

—Bueno, nos vamos a quedar con ellos por un buen tiempo —dijo Boun.

Los Ongis tienen nueve estómagos.

Namaari regreso a la tierra de Colmillo y le contó a su madre, la Jefa Virana, sobre los esfuerzos de Raya por recolectar todos los fragmentos de la gema.

La princesa quería que el ejército real la ayudara a atrapar a Raya. Así podría obtener las piezas para su pueblo. Sabía que Colmillo se estaba quedando sin lugar y debían expandirse.

—Si tuviéramos todos los fragmentos de la gema, podríamos hacer eso de forma segura —explicó—.

Es la única decisión que podemos tomar para asegurar el futuro de Colmillo.

Virana le sonrió a su hija con orgullo.

Namaari, te has convertido en la líder que esperaba que fueras.

Al alejarse navegando de Talón. Raya le contó a Sisu acerca de los extraños.

—El mundo está roto. No puedes confiar en nadie.

—Quizás el mundo está roto porque no confías en nadie —dijo Sisu.

—Suenas como mi padre —dijo Raya.

Cuando llegaron a Columna, Sisu se adelantó a Raya llevando un pote de sopa. Estaba decidida a mostrarle que la gente no es mala. Raya le rogó a Sisu que se detuviera, pero Sisu se dirigió a la puerta del pueblo, donde ambas cayeron en una trampa.

Se desmayaron.

Cuando Sisu y Raya despertaron, estaban en una cabaña, atadas y colgadas del colmillo del esqueleto de una bestia gigante.

De pronto, la puerta se abrió y reveló a un feroz guerrero llamado Tong.

—Deben estar completamente locas para pensar que podrían robar la Gema Dragón de Columna.

Un rato después Tuk Tuk irrumpió en la cabaña.

¡Boun, la bebé y los Ongis ataron al guerrero!

Mientras Boun liberaba a Sisu y Raya, les advirtió:

Colmillo está aquí, Namaari y su ejército se habían reunido ante las puertas de la ciudad y demandaban que Raya saliera.

Raya observó a través de la ventana y notó que Columna estaba vacío. Miró a Tong.

—Eres el único aquí.

—Mi pueblo combatió a los Druun con mucho valor… pero perdió —dijo Tong.

Decidida a confiar en Tong, a Raya se le ocurrió un plan.

Ella distraería a Namaari y sus soldados, con la condición de que Tong le ayudara a ella y sus amigos a escapar.

Tong estuvo de acuerdo, así que Raya lo liberó.

Ante las puestas de la ciudad, Namaari se estaba impacientando. Se dirigió a sus soldados.

—Quémenlo todo.

Mientras los soldados apuntaban con sus flechas encendidas, la puerta se abrió.

—Hola, princesa. Qué curioso encontrarte por aquí —dijo Raya.

Namaari hizo crujir sus nudillos.

—Tú y esos fragmentos de la Gema Dragón vienen conmigo.

Raya levantó su espada y las dos comenzaron a luchar. Tong condujo al resto del grupo fuera de la ciudad sin que nadie los viera.

Pero cuando Sisu notó que Raya estaba teniendo dificultad, no pudo alejarse.

Mientras Namaari se preparaba para dar el golpe final, una ráfaga de niebla la detuvo. Sisu emergió de ella en su forma de dragón y se colocó entre Namaari y Raya.

Todos se quedaron inmóviles, Observaban a Sisu conteniendo el aliento.

—Es una dragona ¡Fuera de aquí! ¡Váyanse! —gritó Raya a todo el grupo.

Sisu miró a Namaari a los ojos antes de darse vuelta y desaparecer en el bosque. Raya y los demás siguieron a Sisu hasta el barco.

Cuanto Tong, Boun, la bebé y los Ongis se enteraron de los planes de Raya y Sisu, se comprometieron a ayudar. Habían perdido a casi todos sus seres queridos ante los Druun.

Tong le dio a Sisu la pieza de la Gema de Columna, y comenzó a llover. ¡Sisu había ganado otro poder!

Solo les faltaba una pieza: la de Colmillo. Sisu quería hacerle una oferta a Namaari y pedirle ayuda, pero Raya pensaba que era imposible.

Sisu levantó a Raya y se elevó en el cielo. Desplazándose sobre gotas de lluvia, emprendió el camino hacia Corazón.

Sisu llevó a Raya al templo ancestral y le contó cómo se había formado la Gema Dragón. Ante el ataque de los Druun, ella y sus hermanos pusieron su magia en la gema. Luego, para su sorpresa, se la dieron a ella.

—Todo lo que sé es que confiaba en ellos, y ellos confiaban en mí —dijo. Estaba convencida de que había sido la confianza de sus hermanos la que la había cambiado. Y de que esa confianza le había permitido liberar al mundo de los Druun—. Lo mismo puede ocurrir con Namaari.

Raya no estaba convencida. No se creía capaz de confiar en Namaari nuevamente.

—Pero si encontraras la forma de hacerlo, no solo traerías a tu padre de regreso, también cumplirías su sueño: Kumandra —dijo Sisu.

Sisu elogió a Raya cuando esta finalmente aceptó intentarlo, Sisu dijo que necesitarían un gran regalo, y Raya tenía la solución: el collar de dragón que Namaari le había dado cuando eran niñas.

Al regresar a Colmillo, Namaari le contó a Virana acerca de Sisu.

—Ella podría arreglar lo que rompimos —dijo, esperanzada—.

Podría traer a todos de regreso. Pero Virana no compartía el entusiasmo de Namaari. La jefa creía que, cuando la gente regresara a la vida, buscarían vengarse de Colmillo, a menos que Colmillo tuviera a la dragona y los fragmentos de la gema.

Namaari sabía que Raya no entregaría a Sisu. Así que Virana se prometió no darle una oportunidad a Raya.

—Ya has hecho suficiente —le dijo a su hija, despidiéndola y dejándola fuera del plan.

Afuera de Colmillo, Raya, Sisu y los demás aguardaban mientras la bebé y los Ongis se infiltraban en la isla sin ser vistos. El peculiar grupo ingresó sigilosamente al palacio con una importante misión. Después de un breve paso por la cocina para recuperar fuerzas, encontraron la ventana que buscaban. Los Ongis dejaron el regalo para Namaari.

Cuando la bebé y los Ongis regresaron, todos se reunieron alrededor de una fogata. Tong y Boun discutían junto a una olla hirviendo.

—Hay demasiadas especias —dijo Tong.

—Oh, no, hay demasiado bambú —dijo Boun.

Raya sacó el azúcar de palma de su bolso y se acercó a ellos.

—¿Me permiten? —preguntó.

Con cuidado espolvoreó el azúcar en el caldo, tal como le había enseñado su padre.

La sopa quedó deliciosa.

—Cuidado Noi —dijo Tong, mientras evitaba que la bebé se sirviera más sopa.

Como todos se quedaron mirando agregó: —Se llama así. Está escrito en el cuello de su ropa.

Fuegos artificiales iluminaron el cielo nocturno.

—¿Qué significa eso? —preguntó Sisu.

—Es hora de ir —dijo Raya. Miró a Sisu y le dijo: —Hasta que comprobemos que Namaari está de nuestro lado, prométeme que te mantendrás oculta.

Sisu asintió.

Un rato después, Raya encontró a Namaari en la costa.

—Veo que tienes mi regalo -dijo Raya, observando el collar.

—Nunca pensé que lo vería de nuevo —dijo Namaari.

Las dos muchachas sonrieron.

Namaari puso el fragmento de la gema en el suelo, Raya se la quedó observando con desconfianza. Sisu se aproximó.

—La pieza final —dijo.

Escucharon un»click» ¡Namaari les estaba apuntando con su ballesta!

Sisu y los fragmentos de gema vienen conmigo —dijo Namaari.

El resto del grupo salió de entre los árboles, y Raya le pidió a Sisu que se ocultara.

—Tú solo quieres un mundo mejor, como todos nosotros. Confío en ti, Namaari —dijo Sisu.

Cuando Raya vio a Namaari dudar, aprovechó la oportunidad.

Raya arrojó su espada para defender a Sisu. ¡De repente, la ballesta se disparó!

Una flecha atravesó el aire e hirió a Sisu.

La dragona cayó al canal y desapareció en el agua.

Conmocionada, Namaari tiró su ballesta, tomó su fragmento de la Gema Dragón y corrió.

¡SISU! —gritó Raya, corriendo hacia la dragona caída.

De pronto, el río se secó mágicamente.

—Parece que, con la desaparición del último dragón, también desaparece el agua —dijo Tong—. Ahora no hay nada que pueda detener a los Druun.

A lo largo del lecho del río empezaron a emerger multitudes de Druun.

Cuando el grupo se volteó para ver a Raya, solo encontró la funda de su espada y tres piezas de la gema.

Blandiendo la espada y un fragmento de la gema, Raya ingresó en Colmillo. Los Druun estaban atacando, y reinaba el caos en todas partes, pero para Raya las imágenes se desdibujaban a su alrededor. La furia recorría sus venas mientras buscaba a Namaari.

Cuando Raya irrumpió en la sala del trono, encontró a Namaari viendo fijamente a su madre. Se había convertido en piedra.

¡Namaari! —gritó Raya. —¡Terminemos con esto! —dijo Namaari, levantando su arma. El sonido agudo del choque de espadas inundó la habitación mientras las dos se batían a duelo.

—Nunca quise que pasara esto —dijo Namaari, después de que Raya la arrojara al suelo—. No me importa si no me crees. Sisu me creía. Pero tú no confiaste en ella. Por eso estamos aquí.

Raya vaciló.

—Haz como quieres —dijo Namaari—, pero tienes tanta culpa como yo. En ese momento, Raya se dio cuenta de que su ira no le había permitido ver lo que estaba ocurriendo a su alrededor. Observó a sus amigos, en la distancia, tratando de salvar a la gente de Colmillo. Su mente se aclaró y corrió para ayudarlos.

Tong, Boun y los demás habían ingresado a Colmillo y se habían separado. Cada uno llevaba un fragmento de la gema para repeler a los Druun, mientras ayudaban a la gente a escapar.

Namaari también apareció para ayudar. Incluso despejó un camino para Tuk Tuk y Boun.

Un terremoto provocó que las estructuras se derrumbaran y atrapó al grupo de pronto fue rodeado por los Druun.

Cuando Tong vio a Namaari, quiso buscar venganza por lo que ella le había hecho a Sisu. Entonces Raya se dio cuenta de algo.

Se trata de confiar —les dijo a sus amigos, recordando las palabras de Sisu—. Pero debemos permanecer juntos por favor.

Evocando el mantra de su padre de «dar el primer paso», le dio a Namaari su fragmento de la gema y se alejó.

¡Un Druun atravesó a Raya y la convirtió en piedra!

Siguiendo el ejemplo de Raya, Boun, Tong y los demás le fueron dando sus fragmentos de la gema a Namaari. Uno a uno, los Druun los convirtieron en piedra.

Namaari se quedó allí parada, sin saber qué hacer, sosteniendo los fragmentos. Observó la expresión de Raya, congelada en la piedra. Si bien veía una salida en la distancia, sabía lo que tenía que hacer.

Reunió las piezas y colocó la mano en el hombro de Raya. Un Druun se abalanzó sobre ella. Namaari también se convirtió en piedra.

La magia de la gema se oscureció.

Pero lentamente, un pequeño rayo de luz apareció y corrió hasta que… ¡BUM! Un anillo de luz se expandió en cascada. ¡Los Druun desaparecieron!

Gotas de lluvia resplandeciente comenzaron a caer: derritiendo las piedras que cubrían a las personas y devolviéndolas a la vida. ¡El grupo celebró!

¡El lecho del río se llenó de agua de nuevo! Una luz resplandeciente se elevó, volviéndose cada vez más brillante hasta que los dragones comenzaron a emerger. La última fue Sisu. Ella corrió sobre las gotas de lluvia, feliz de poder reunirse con sus hermanos.

Raya —dijo Sisu al aterrizar junto a ella—. Yo… tengo… tanta hambre.

—Ella contesto, tengo frutas secas —Sisu vaciló diciendo, no tanta hambre, y se abrazaron.

Raya y Tuk Tuk viajaron por el río hasta el puente de Corazón para encontrar al padre de Raya. Benja sonrió con lagrimas en los ojos al ver a su hija correr hacia él. Los dos se abrazaron felices de volver a encontrarse.

Raya le presentó a su padre a Sisu y al resto de sus nuevos amigos.

—Bienvenidos a… Kumandra —le dijo.

FIN

Que tanto saben del cuento Raya y el Último Dragón

Es hora de poner a prueba los conocimientos de tus niñas y niños sobre el cuento Raya y el Último Dragón. Elaboramos un cuestionario de preguntas para tus peques.

  • ¿Cómo se llama el cuento?
  • ¿Qué personajes aparecieron en el cuento?
  • ¿Quién fue el presonaje principal del cuento?
  • ¿Cuál fue tu parte favorita del cuento?
  • ¿En que lugar ocurrio la historia?
  • ¿Inventa otro final para el cuento?

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